Los humedales de la Sabana de Bogotá forman parte del más importante sistema de tierras húmedas e inundables del norte de la cordillera de los Andes y se constituyen en destacada reserva de flora y fauna de la ciudad.

Con los años este precioso legado se ha disminuido dramáticamente pasando de ocupar una extensión de 50.000 hectáreas en 1960 a 800 en el año 2000. No obstante, estos lugares continúan cumpliendo una valiosa función como reguladores hídricos de los ecosistemas de la Sabana al actuar como esponjas de los caudales del río Bogotá y sus afluentes, servir como depósitos y reservorios naturales para la recolección de aguas lluvias y actuar como sistemas naturales de filtración y depuración del agua.
Acogen, alimentan y permiten la reproducción de aves, reptiles y mamíferos, muchos de ellos endémicos de la Sabana. Protegen la existencia de más de 70 especies de aves, incluidas bandadas migratorias que se desplazan desde los extremos norte y sur del continente americano durante sus períodos de invierno. Cuentan con gran variedad de formaciones vegetales de ambientes acuáticos como juncos, cortaderas, plantas flotantes, algas, hierbas y arbustos.

Durante las administraciones Peñaloza y Mockus se abordó el tema de los humedales con desiciones y proyectos que solayaron la vocación intrínseca de los humedales a la biodiversidad. Durante estas administraciones en la parte alta del humedal Tibabuyes (Juan Amarillo) se excavó un inmenso reservorio flanquedo por una extensa plaza adoquinada. Estas intervenciones generaron un debate entre el gobierno distrital, los académicos y la ciudadanía consciente de la importancia de la conservación de los humedales que introdujo algún grado de moderación en las intervenciones, tal como se refleja en el el humedal de Santa María del Lago, donde se optó por un enfoque de integración del humedal al espacio público para recreación pasiva combinado objetivos de restauración. En la parte alta el humedal Jaboque se confinó la zona húmeda a un cerco de concreto delimitado por canales artificiales en cuya ronda se construyó una ciclovía póbremente arborizada. En el humedal de Córdoba, la ciudadania representada en organizaciones cívicas, interpuso una acción legal cuyo fallo suspendió la ejecución del proyecto de intervención hasta que se reformule con un claro criterio de preservación y fomento de la biodiversidad.Actualmente se está despertado la conciencia ciudadana sobre el valor de los humedales, la necesidad de detener su deterioro y popender por su recuperación y conservación.